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Reconstrucciones de bloques reporte: el valor de la suma
abril 16, 2018
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Reproducimos el artículo que nuestro socio Esteve Domènech publicó en RF- Revista de Filatélia en el mes de septiembre de 2016 sobre la reconstrucción del bloque reporte del 6 cuartos de 1850.

(*) Al final de la entrada se encuentra el texto extraído del artículo.

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Seguramente el 6 cuartos de 1850 es el sello más apreciado por nuestro coleccionismo. No sólo por ser el primer sello y por la algarabía que supuso el deberlo obliterar en sus primeros meses de existencia con cualquier matasellos al uso. La profusión de marcas es extraordinaria, pero también uno de sus principales atractivos es su sistema de impresión que al ser por litografía da lugar a múltiples variedades y a la posibilidad de asignar cada una de las posiciones del bloque reporte. Conocemos dos de ellas, la primera comúnmente llamada plancha I, formada por bloque reporte de 24 tipos y la segunda, la plancha II, con el bloque reporte de 40 tipos distintos. Ello ha propiciado un singular y endémico coleccionismo que son las reconstrucciones de estos bloques.

Ha querido la afición no sólo conformarse con mezcolanzas de obliteraciones, sino que se han coleccionado por tipos de marcas obliterantes. De ahí que tanto en el reporte I como en el II, los 24 ó 40 tipos vayan ostentando el mismo tipo de marca con distinto grado de dificultad y en eso estriba el dedicarse a las reconstrucciones de los bloques reporte.

Aparentemente puede parecer algo de poca significación, pero los intentos inconclusos de muchas reconstrucciones jamás terminadas nos pueden dar idea de su dificultad. Al mismo tiempo, algunas marcas a todas luces asequibles en sello suelto, conforman en una reconstrucción completa una pieza única y de gran valor. Sirva el ejemplo de la marca prefilatélica de abono “CA” entrelazada en azul de Córdoba (Figura 1). Una reconstrucción de este anagrama que ha durado alguna decena de años y sólo se ha logrado una vez.

Otra muestra de su dificultad es la reconstrucción de la parrilla de Madrid sobre el segundo reporte (Figura 2), del cual estoy a un solo ejemplar de terminar desde hace varios años. Aprovecho estas líneas para trasladar a quien pueda tener la posición 33 a comunicarlo, pues ofrecería por este ejemplar otros 6 al cambio.

La tentación de falsear algún tipo para terminar rápido este entretenido menester puede existir, pero la recompensa de saberse no hacedor de trampas al solitario gratifica mucho más. También reporta el reporte la satisfacción de añadir elementos simples a un conjunto, es decir, el valor de la suma.

Un nuevo hallazgo en la marcofilia del 6 cuartos
abril 30, 2016
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Reproducimos el artículo que nuestro socio Esteve Domènech publicó en RF- Revista de Filatélia en el mes de marzo de 2015 a propósito del descubrimiento de una nueva marca prefilatelica de porteo sobre el 6 cuarto de 1850.

(*) Al final de la entrada se encuentra el texto extraído del artículo.

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Una de la mayores gratificaciones de ésta afición es, sin duda alguna, el hallazgo. Bien sea por una búsqueda rigurosa y exhaustiva o por mera serendipia, la fortuna de encontrar una pieza inédita y del mayor interés resulta fabulosa. Si al mismo tiempo el ejemplar descubierto es único en su género la aportación es extraordinaria.

Recientemente se ha hallado un ejemplar suelto del 6 cuartos de 1850 – concretamente de la plancha primera, tipo 5- con un matasellos prefilatélico de porteo “1.R” que, por sus particulares características y calidad de estampación resulta cómodamente atribuible a Valencia (fig.1).

Esta marca de porteo es muy abundante y se conoce su empleo por la administración de Valencia desde principios de 1846 hasta 1853. El cuño no sufrió variaciones durante su uso si bien al principio (fig.2) su color acostumbraba a ser más anaranjado y a partir de 1849 (fig.3) ostentó un rojo oxidado con una preciosa pátina que también comparte la pieza hallada.

Dicho porteo también coexistió, desde 1851 hasta 1853, con otro guarismo de menor formato pero similar inspiración, eso sí, recercado en un óvalo (fig.4) y su empleo está ya documentado hasta 1854.

No obstante, cuando buscamos este signo de porteo como matasellos, no hay constancia del mismo en ningún período. No se refleja así por ningún autor en ninguna publicación. Circunstancia lógica por conocerse tan sólo este inédito ejemplar este mismo año.

Otro dichoso factor es la disposición de la marca y su tamaño -18 por 15 milímetros-, inferior al del sello, lo cual, permite su completa estampación en el mismo.

No muchas marcas únicas sobre el primer sello de España se aprecian enteras y en una óptima legibilidad.

Por todo ello podemos felicitarnos por la nueva aparición, que sin duda amplía el conocimiento de nuestra marcofilia y nos puede animar, a no desesperar, en el intento de dar con algo desconocido que nos asombre, seguro que no les resultará difícil de conseguir.

*Existe un error en la numeración de las imágenes del artículo. Según el texto del artículo las descripciones de las cartas tendrían que ser figura 2, 3 y 4.

Figura 3. 1846 (1 de agosto) Sobrescrito fechado en Denia y dirigido a Valencia. Fechador y marca de porteo “1R” en rojo anaranjado.

Figura 4. 1849 (3 de marzo) Sobrescrito de Villareal a Valencia. Fechador y marca de porteo “1R” en rojo oxidado.

Figura 5. 1854 (22 de abril) Sobrescrito de Soneja a Valencia. Fechador de Segorbe y marca de porteo “1R” recercado en rojo. 

El enclave de Llívia en la prefilatelia
febrero 10, 2016
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Reproducimos el artículo que nuestro socio Esteve Domènech publicó en RF- Revista de Filatélia en el mes de enero de 2015 a propósito de una carta con la marca municipal de Llívia.

(*) Al final de la entrada se encuentra el texto extraído del artículo.

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Examinando determinadas colecciones de prefilatelia no resulta extraño encontrar alguna marca oficial impresa en sobrescritos de ese carácter. Se acostumbran a guardar por su estética y a veces por romanticismo ya que a menudo son el único testimonio marcofilico de las poblaciones que carecían de marcas propias por su ínfima categoría postal. Mayormente se sustancian en marcas de alcaldía. Llívia no es excepción a ésta doble circunstancia ye que hasta nuestros días ha perdurado, conservada como un capricho de colección, una marca oficial de su alcaldía que resulta ser la única muestra del correo, aunque fuera de valija, que pudo ostentar la villa entonces 1.

Situada en Francia y unida a Puigcerdà por medio de una carretera -cual isleo-, tuvo el beneficio en 1528 de concedérsele, por orden de Carlos I, el titulo de villa y se aseguró así su españolidad ya que en la rubrica del Tratado de los Pirineos (1659) se cedieron 33 pueblos del Rosellón y la Cerdaña a Francia exceptuando la citada por su categoría. También se integró en el anexionado departamento de la Segre en lugar de agregarse directamente a Francia en la división administrativa con que, por decreto de 1812, Napoleón cuarteó Cataluña organizándola como una provincia imperial más.

El documento que se muestra, como todo lo que la curiosidad se entretiene en diseccionar, puede ofrecer mayor información que la brindada a priori al ver que sencillamente se trata de una marca estampada en una envuelta sin fechar 2 (fig.1). El texto del sobrescrito reza lo que sigue “S(ervicio).N(acional)./ Al Sr. Juez de 1ª Instancia del Partido en Puigcerdá/ del Alcalde Constitucional de (Llivia)” y debajo del mismo una marca ovalada en doble circulo estampada en azul con una envergadura máxima de 30 por 35 milímetros. En su corazón 3 aparece una torre, imitando probablemente una de las que poseía el antiguo castillo de Llívia -hoy en ruinas- , coronada en su jefe y flanqueada por cuatro adornos en dos motivos. En la central de la punta figura la leyenda “LLIVIA” correspondiente a la población. Nótese la curiosa variante del adorno en caracol del flanco siniestro (fig.2) dónde se aprecia el grabado en negativo de los dos extremos dando lugar a una atractiva y discreta asimetría.

Sin mayor entidad que presentar una forma heterodoxa de coleccionismo casi filatélico, espero que con el presente se aliente la curiosidad de quienes buscan alternativas innovadoras que puedan encontrar su espacio en la filatelia, tomando parte especialmente de la manceba filatelia experimental que, arropada por FESOFI, va fructificando.

NOTAS AL PIE

1- Se conocen otras dos cartas prefilatélicas con origen en Llívia del primer tercio del siglo XVIII pero sin marcas postales por estar conducidas a mano en la propia comarca.

2- Por su morfología puede datarse inequívocamente en Llívia ya que así lo explican tanto la leyenda de la marca como la indicación manuscrita que la precede “Del/ Alcalde Constitucional de” y, sin temor a error, se emplearía hacia 1840.

3- Los términos empleados son propios del blasón aunque los considero adecuados a la descripción de marcas, que no siendo ni postales, comparten la función distintiva y hechura mismas de la heráldica.

 

 

Papel y dentado de la emisión de 1865
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