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La falsificación del Timbre de Recibos y Cuentas
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Reproducimos el artículo que nuestro socio Fernando Cabello publicó en El Eco Filatélico y Numismático en el mes de septiembre de 2016 sobre la falsificación del timbre de 25 céntimos de peso para Recibos y Cuentas utilizado en Cuba.

(*) Al final de la entrada se encuentra el texto extraído del artículo.

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En la última década, son numerosas las falsificaciones de época detectadas en los Timbres del Estado, usados en Cuba. Además de las tasas para el servicio de CORREO y DERECHO JUDICIAL, ya conocidas. Han ido apareciendo otros timbres falsos para sufragar otras tasas.

Los timbres de RECIBOS Y CUENTAS, fueron objeto de atención por parte de los falsificadores y se falsificaron varias emisiones. El que fuese así, entraba en el modus operandi, máximo beneficio con el mínimo riesgo. Una peseta veinticinco céntimos o veinticinco céntimos de peso a partir de la emisión de 1882, era una cantidad nada desdeñable para la época. Además, los timbres de RECIBOS Y CUENTAS no comportaban tanto riesgo de ser detectados por las autoridades, como por ejemplo los de correo. Los timbres de correo podía detectarlos algún empleado, durante el proceso de clasificación, distribución o entrega. En cambio los de RECIBOS Y CUENTAS, no trascendían más allá del archivo en que se guardaba el documento en que iba adherido. En general son imitaciones muy bien ejecutadas las que consiguieron los falsificadores, de ahí que hayan pasado inadvertidas. Especialmente las impresas en litografía, las cuales rayan la perfección, tanto desde el punto de vista del diseño como del acabado final de impresión. No se puede decir lo mismo de la única que me es conocida impresa en tipografía, la cual adolece de un pésimo acabado en la consecución del grabado (clisé), lo que le confiere un aspecto tosco.

A continuación trataremos la falsificación impresa en tipografía. En concreto, el sello de 25 céntimos de peso, emitido en 1884. Dicha falsificación no ha sido referenciada en artículo o publicación alguna (que a mí me conste). Aunque hay la evidencia de que era conocida por el experto Enrique Soro Bergua (1934-2010). Dicha evidencia se basa, en la inclusión de un espécimen marguillado por él y que formaba parte de una colección de falsos de época, vendida en pública subasta hace unos años.

Comparando la imagen del sello genuino (imagen 1) y la del falso (imagen 2) las diferencias son evidentes. El color del sello permitía disimular el pésimo acabado. El sello genuino fue impreso en tipografía en la FNS y los pliegos eran de cien ejemplares. Diseño idéntico al de 1882, la única diferencia entre ambos consistía en el color, el de 1882 estaba impreso en tinta marrón y rosa en 1884.

El sello falso es un prototipo original y fue impreso en tipografía. Se ignora todo lo referente al pliego, tamaño del mismo, número de sellos que lo conformaban, etc.

Las diferencias con respecto al genuino son:

1) Menor tamaño.

2) Papel de tono ligeramente tostado.

3) Tinta de color rosa de tono rojizo.

4) Impresión tosca, ausencia de numerosos trazos y falta de definición (ver detalles). Se conoce en estado nuevo, usado fiscalmente y adherido a documento.

Falsos de época del valor 1 real de giro de la primera emisión
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Reproducimos el artículo que nuestro socio Fernando Cabello publicó en RF-Revista de Filatelia en el mes de noviembre de 2015 sobre las falsificaciones del sello de Giro.

Artículo anterior del autor sobre la falsificación de este sello: http://www.acif.org.es/el-sello-de-giro-y-su-falsificacion/ 

(*) Al final de la entrada se encuentra el texto extraído del artículo.

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EL COLECCIONISMO DE TIMBRES DEL ESTADO tiene una modalidad muy interesante y esta no es otra que el estudio de las falsificaciones de época, durante el siglo XIX. Dichas falsificaciones constituyeron un fenómeno endémico en nuestro país, al falsificarse todo tipo de timbres. Lo fueron los del servicio para correos, telégrafos, giro, móviles, pólizas, etc. Los falsificadores ni siquiera desdeñaron falsificar el papel timbrado. La actividad fraudulenta de falsificar reportaba pingües beneficios a los delincuentes, de ahí la prolifera producción llevada a cabo por los falsificadores.

A día de hoy están catalogados, o se conocen, dos centenares y medio aproximadamente de tipos distintos, en lo que concierne a la península (España). Si a dicha cantidad se le suman los ochenta aproximadamente catalogados o conocidos que se usaron en Cuba y Filipinas, la cantidad de falsificaciones en el reino de España y territorios de ultramar es abrumadora. Aunque cueste creerlo, se siguen detectando nuevos tipos o aspectos inéditos de los mismos.

Coleccionar «FALSOS DE ÉPOCA» es minoritario entre los coleccionistas filatelicos por innumerables razones. Si ya de por sí, es complicado el coleccionarlos, lo es mucho más su estudio y detectar tipos inéditos.

Un ejemplo de lo dicho podría ser el valor 1 REAL (imagen. 1) de la primera emisión de timbres de GIRO (1862-1866). De dicho valor sabíamos hasta hace poco, que se falsificó en dos ocasiones. Una de ellas tuvo su origen en Madrid (recientes investigaciones así lo demuestran) y fue impreso en tipografía (imagen. 2). La segunda fue oriunda de la Ciudad Condal y se imprimió en litografía (imagen. 3)

 

El falso tipo I se conoce de antiguo, viene referenciado en el catálogo de fiscales de Luis Alemany. Los detalles para su identificación son: Dibujo más tosco, impresión borrosa, la palabra GIRO, no guarda paralelismo con las lineas del cartucho, la «G» más próxima a la línea superior que el genuino y la «O» a la inferior. Fue impreso en tipografía.

 

El falso tipo II lo di a conocer públicamente en la conferencia impartida en la «I Expo Filatélica Bogotano-Madrileña. Forum de Sellos Fiscales y Enteros Postales (Madrid, 4-7 de septiembre 2014. Real Casa de la Moneda)» Para su identificación observaremos las diferencias que se dan entre el genuino y el falso: En la cruz de la corona, los leones y la granada del escudo, también en la «S» de la palabra «HASTA». Fue impreso en litografía.

Como colofon de la conferencia mencionada, hice hincapié en la posibilidad de que apareciesen nuevos tipos o que se pudieran complementar datos de los ya conocidos.

Revisando recientemente material de la primera emisión de GIRO, me llamó la atención una pieza (imagen 4). Había algo en ella que me parecía extraño y que no acababa de cuadrar respecto a los genuinos. He de puntualizar que el diseño, evolución del punzón y posteriores clisés con los que se confeccionaron los timbres genuinos de los diferentes tipos, los conozco muy bien. Dicho diseño fue utilizado para confeccionar las emisiones de POLICÍA de la Isla de Cuba hasta 1878 y se siguió utilizando en el 1879 en la de Puerto Rico.

De todos es sabido, que los diseños y punzones con los que se confeccionaban los timbres en la F.N.S.(Fábrica Nacional del Sello), podían ser polivalentes y de hecho lo fueron en numerosas ocasiones. Su versatilidad los hacia idóneos para múltiples adaptaciones, tales como pudieran ser: Cambios en los textos de los cartuchos superior e inferior, en el escudo, etc. A la vez que se podían acomodar, tanto para confeccionar los timbres de uso en la península como para los territorios de ultramar. Esta peculiaridad permitía, un control por parte de los responsables de la F.N.S., en su lucha contra las falsificaciones.

Observando el timbre da la imagen 4, uno se percata de que está impreso en tipografía como los auténticos y tiene todas las marcas de autenticidad de estos. De entrada nada hace sospechar de su condición de falso, en todo caso, se le podría atribuir una impresión poco esmerada, cosa que suele ser frecuente en muchos ejemplares genuinos.

 

Del porque se trata de un «Falso de Época» lo podremos analizar seguidamente:

Empezaremos por decir que el timbre de la imagen 4, difiere en tamaño de las áreas impresas con respecto a los genuinos (imagen.5), en el falso son mayores, tanto en horizontal como en vertical. En los auténticos, también se pueden dar pequeñas diferencias en el tamaño de la imagen, pero estas son achacables al papel. Factores como pueden ser: La dirección de la fibra, el calandrado y la humedad durante el proceso de impresión, pueden influir. En todo caso, nunca se pueden dar en los dos sentidos, horizontal y vertical.

Comprobado que el timbre en cuestión, tiene las marcas de identificación de los auténticos, surge la pregunta ¿Como habían conseguido un clisé tan perfecto los falsificadores? Dicha pregunta solo tiene dos explicaciones posibles. La primera de ellas es que lo hubiesen logrado por medios fotográficos, eso es, por fotograbado. Dicha opción es plausible. La tecnología del fotograbado se había empezado a desarrollar en Francia unos años antes. Aunque hay que puntualizar que tenía sus limitaciones en aquella época. Con dicha tecnología se falsificó el timbre de correos de 12 cuartos de la emisión de 1864 y el resultado fue mediocre.

En cuanto a la segunda, va por otro derrotero. Se trataría de una copia por moldeo de un clisé auténtico, copia sustraída fraudulentamente de la Fábrica Nacional del Sello por algún operario. Opción más factible, una vez observada la impresión y sabiendo que ya existían precedentes. Las copias por moldeo, se caracterizan por determinados aspectos en el acabado final de su impresión, los cuales había que localizar. Un examen exhaustivo me permitió detectar lo que es taba buscando: Líneas finas deformadas (imagen. 6), pequeñas muescas (imagenes. 7, 8 y 9) y puntos de color en zonas donde no deberían estar (imagen. 10), etc.

La incorporación de una pieza (imagen. 11) del mismo falso a mi colección, me permitió complementar datos. Tratándose de un bloque, ya podía hacerme una idea aproximada de como habían confeccionado los clisés los falsificadores. Pude constatar que el sello inferior izquierdo del bloque, había sido impreso con el mismo clisé que el falso de la imagen 4, tenia todas sus características y marcas (imagenes. 6 a 10). En los tres restantes, no se apreciaba una de las muescas, la de la imagen 8.

A la vista de las pruebas, no cabe la menor duda de que había detectado unos falsos de la primera emisión de GIRO. Falsos que no coinciden con la descripción de los dos tipos conocidos.

 

¿Se trata de un nuevo tipo de falso? Durante su estudio pude constatar, su semejanza con el diseño del tipo I tipográfico, aunque no se ajustaba a la descripción que se da del mismo para identificarlo. Dicha descripción es: «Dibujo más tosco, impresión borrosa, la palabra GIRO inclinada».Las imágenes de ambos falsos nos permiten, comprobar lo diferentes que se ven ambos.

Al falso de la imagen 4 no se le puede atribuir un «dibujo más tosco» tampoco una «impresión borrosa», todo ello se hace evidente observando impresiones esmeradas del mismo, como es el caso del bloque de la imagen 11.

En cuanto a la inclinación de la palabra GIRO, no es tan pronunciada (imagen. 12). En lo único que coinciden ambos, es que las áreas impresas son iguales entre ellos y de mayor tamaño que los auténticos.

 

Como conclusión tenemos la certeza:

  1. El falso tipo I tipográfico y el de la imagen 4 se confeccionaron a partir del mismo prototipo.
  2. Aunque ambos tuvieron un mismo origen, el acabado final del clisé y su impresión fue muy distinto.

Lo expuesto anteriormente plantea un dilema: ¿Como hay que catalogar el falso de la imagen 4? A nivel de coleccionar «Falsos de Época», lo más práctico seria el asignarle numeración, dadas las notables diferencias entre ambos. Eso sí, haciendo hincapié que los dos tuvieron su origen en el mismo prototipo. Como apuntaba al principio, el coleccionar y estudiar «Falsos de Época» puede ser de lo más gratificante, su estudio permite, el que afloren aspectos inéditos y sorprendentes de los mismos.

 

El sello de Giro y su falsificación
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Reproducimos el artículo que nuestro socio Fernando Cabello publicó en El Eco Filatélico y Numismatico en el mes de octubre de 2015 sobre la falsificación del sello de Giro.

(*) Al final de la entrada se encuentra el texto extraído del artículo.

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Durante la celebración del 1er Fórum de Filatelia Fiscal, celebrado en Madrid los días 4-7 de Septiembre 2014, y coincidiendo con la I Expo Filatélica Bogotano-Madrileña, se impartió una conferencia, sobre el valor 1 REAL de la primera emisión de timbres de GIRO (1862-66).

En dicha conferencia se dio a conocer una falsificación inédita, o por lo menos que no ha sido referenciada por nadie.

El valor 1 REAL (Fig. 1) fue el que tuvo un mayor consumo, a consecuencia de ello, es en el que se dan más diferencias en el papel utilizado y en el color de la tinta.

De la primera emisión de GIRO se conoce y está catalogada (Catálogo de Fiscales de Luis Alemany.) una falsificación del valor 1 REAL. Falsificación impresa en tipografía, que se caracteriza por su impresión burda y por tener inclinada la leyenda GIRO.

Hace aproximadamente un año, detecté un falso de época (Fig. 3) del cual desconocía su existencia, al no venir referenciado en ninguna publicación y no haberlo dado a conocer nadie.

Se trata de una falsificación muy bien ejecutada, que se debió distribuir en la Ciudad Condal si nos atenemos al sello comercial que ostenta.

Su diseño y lo bien impreso que está (Litografía), hace que pase inadvertida su falsedad al ojo profano. Aunque una vez se saben las diferencias con el legítimo es muy fácil identificarlo. Para ello observaremos: El diseño de la cruz en la corona y el león son diferentes, también el de la granada y la “S” de HASTA.

Analizando ambos diseños el tipográfico distribuido en Madrid y el litográfico en Barcelona, hay indicios de que se pudieron falsificar otros valores. Todo un acicate para seguir investigando.

 

 

Las emisiones de sellos de Derecho Judicial usados en Cuba 1864-1870
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Titulo Las emisiones de sellos de Derecho Judicial usados en Cuba 1864-1870The Judicial Law stamps issues used in Cuba
Autores Fernando Cabello Borrás, Adolfo Sarrias Enríquez
Año publicación 2008
Edición Autores
Paginas 150
Tamaño 170 mm x 235 mm
Idioma Español e Ingles
Ilustraciones Color
Encuadernación Rústica cosida
ISBN No tiene
Disponibilidad*  Si
Precio * 25 euros (+ gastos de envío dependiendo del país de destino) España 6€, Europa 11€, resto 14€
Pedidos * info@filateliadelahabana.com
Descripción Estudio de las emisiones de los sellos de Derecho Judicial usados en Cuba entre 1864 y 1870. Se muestran los tipos, las falsificaciones, usos y marcas de identificación de estas emisiones.

 

* NOTA IMPORTANTE

La disponibilidad, precio y dirección para la solicitud de la publicación han sido indicados por el vendedor. Los gastos de envío pueden sufrir variaciones.  ACIF, como asociación, no interviene en ninguna transacción comercial, esta se efectuará directa y privadamente entre el comprador y el vendedor.

 

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Los autores Fernando Cabello y Adolfo Sarrias en el acto de presentación de la publicación  en Granada, durante los actos de “Capitulaciones´09″, junto a Fernando Aranaz (Presidente de FESOFI) y Jesús Sitjà (jurado FIP de Filatelia Fiscal) y que realizó el prólogo del libro.

Prólogo

Cuando uno de los autores de la presente publicación me propuso la colaboración a manera de prólogo, no tuve muchos momentos de duda y acepté rápidamente su ofrecimiento, dado que conocía de antemano parte de su trabajo, por haberlo contemplado en la pasada exposición filatélica celebrada en el mes de mayo en Oviedo. Ahora después de haber observado con mayor detenimiento el presente trabajo, puedo afirmar que la Filatelia Hispana ya dispone de dos nuevos y calificados investigadores de esta área tan difícil y poco conocida como es la Filatelia Fiscal.

Muy pocos artículos e investigaciones se han realizado sobre los sellos fiscales de colonias, en el caso de la Cuba Colonial el trabajo de Fernando Cabello y Adolfo Sarrias supone el primer estudio de los falsos postales de las emisiones de Derecho Judicial emitidas desde 1856 hasta 1870, sellos falsificados con el ánimo de evitar el pago de impuestos a la Hacienda Española, que gravaba en gran medida todas las transacciones comerciales y actos jurídicos de la colonia. La extensión y duración de estas falsificaciones hacen suponer al autor de esta publicación que las autoridades de la colonia no fueron muy celosas en el cumplimiento de su obligación de detectar las posibles manipulaciones de los sellos fiscales de Derecho Judicial.

Al exponer Fernando Cabello su colección y sus trabajos, con la afirmación de que los sellos de Derecho Judicial para Cuba no fueron empleados más allá de 1870, basándose en la copiosa documentación investigada por ambos autores, entró en polémica con otros coleccionistas, entre ellos el firmante de este prólogo, en el sentido de que se habían emitido sellos de Derecho Judicial para las Antillas, en años posteriores a 1870, según venía indicado en los pocos catálogos de sellos fiscales existentes, entre ellos el A. Forbin, de la emisión de 1909 y otros que copiaron de este. Pues bien, ahora estoy en disposición de asegurar que las hipótesis de Fernando son correctas, pues se ha localizado un álbum titulado “Álbum de los sellos elaborados en la Fabrica Nacional del Sello para el año 1873 / Madrid / Imprenta de la Fabrica Nacional del Sello”, donde figuran todos los sellos elaborados en el año 1873 por la Fabrica Nacional del Sello. En el apartado correspondiente a Cuba no figuran los sellos de Derecho Judicial y si en cambio en la parte correspondiente a Puerto Rico, corroborando lo enunciado por Fernando y en contra de lo descrito en el catálogo citado.

Tradicionalmente las publicaciones de filatelia fiscal han sido realizados por investigadores o comerciantes más allá de nuestras fronteras y muy pocas por españoles, es pues un honor que podamos disponer de esta publicación y de otras que seguro vendrán de Fernando y Adolfo, y también de otros estudiosos españoles, que están investigando esta rama de la filatelia y como no de la Historia en su sentido más amplio, al aunar en este caso los actos jurídicos y comerciales con la evolución de las Colonias Españolas.

Jesús Sitjá Prats (Jurado FIP de Filatelia Fiscal) Barcelona, julio de 2008

 

 

Un nuevo falso en la emisión de 1867
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Reproducimos el artículo que nuestro socio Fernando Cabello publicó en El Eco Filatélico y Numismático en el mes de diciembre de 2009 sobre un nuevo tipo de falso postal en la emisión de 1867 de derecho judicial de Cuba.

(*) Al final de la entrada se encuentra el texto extraído del articulo.

DerechoJud-falso1867-Eco

Suele ser normal que en los trabajos de investigación se dé alguna laguna, más aún si cabe, cuando el tema no ha sido tratado por nadie con anterioridad y del cual se ignora casi todo. La aparición de nuevos datos o material inédito, hace conveniente y necesario una recapitulación de todo lo publicado hasta el momento. Comprobar si el nuevo dato se ajusta cronológicamente y armoniza en el contesto general, es importante. De ser este el caso, ello significa que la metodología de la investigación ha sido correcta y la estructura es sólida y no presenta fisuras.

Todo lo anterior guarda relación con el hecho de que con posterioridad a la publicación de “Las emisiones de sellos de Derecho Judicial usados en Cuba, 1864-1870″ se ha detectado un nuevo tipo de falso de época en la emisión de 1867, en los valores del 2,50 y 25 escudos. El descubrimiento de este nuevo falso, permite afianzar más la teoría del autor(es) de que las autoridades conocían el fraude y sabían que detalles del diseño, delataban los sellos falsos. Desde un principio toda la investigación se basó en dicho supuesto; que las autoridades sabían en mayor o menor medida el fraude que se llevaba a cabo y a su vez los defraudadores eran conocedores de que sus actividades no pasaban desapercibidas.

Con los nuevos datos podremos ver cómo se desarrolló la secuencia de las sucesivas falsificaciones en el transcurso de 1867.

Como ya sabemos, en 1867 los falsificadores aprovecharon el mismo diseño que habían utilizado en 1866, de él eliminaron únicamente la última cifra “6″ de “1866″, sustituyéndola por un “7″ para adecuar la cifra del año a la vigencia de la emisión. Los resultados de dicho retoque fueron muy mediocres, la cifra “7″ incorporada en cada sello no guardaba ningún parecido con la de los genuinos, además, al retocar directamente cada cifra éstas acabaron siendo todas ellas diferentes. En cuanto a la calidad de impresión se refiere, fue también muy deficiente, todo el conjunto del sello falso denota falta de definición en los detalles y de aspecto general empastado. Ello facilitó, seguramente, que los responsables de verificar la legitimidad de los sellos los detectaran a simple vista como falsos, evitando con ello que se siguiesen vendiendo y distribuyendo. Esos hechos obligaron necesariamente a los falsificadores a mejorar el acabado final de sus especimenes, lo que explicaría que en agosto ya se conozcan documentos con sellos falsos confeccionados con una 2ª piedra litográfica, el tipo II.

En esta 2ª piedra se siguió utilizando igualmente el mismo diseño de 1866, aunque confeccionada con nuevos prototipos sacados directamente del diseño matriz, evitando así los fallos de transferencia, esos se dieron pero no afectaron la claridad general de la imagen. Tenemos por tanto unos sellos falsos, los del tipo II con un aceptable acabado, pero que no dejaban de tener un diseño que ya conocían los responsables de inspeccionar los sellos de los documentos “VISITA GENERAL DE EFECTOS TIMBRADOS” y los podían detectar como fraudulentos.

El error de trasferido que se produjo en el tipo II, en lo que concierne al palo central de la “E” de CENT. en uno de cada dos sellos, podía pasar inadvertido, pero el diseño del nervio de la hoja y el acabado del asiento eran demasiado evidentes para que pudieran seguir usándose los sellos falsos con este diseño.

En el mes de octubre se constata la aparición de falsos confeccionados con una 3ª piedra litográfica, el tipo III, sin que ello suponga que se imprimieran entonces. En esta ocasión se realizó un nuevo prototipo, en el que se subsanaron los errores del nervio de la hoja y el acabado del asiento. El tamaño del sello también varió, siendo en este caso de 18 X 22mm.

Durante los últimos meses de 1867, este nuevo diseño consiguió pasar inadvertido y superar los controles que ejercían las autoridades, ya que el mismo sirvió para confeccionar los falsos del año siguiente 1868. Para ello los falsificadores siguieron con su sistema habitual, que consistía en cambiar las cifras del año de emisión, y en este caso también retocaron el cartucho del valor ya que, como se puede observar, éste no está bien centrado horizontalmente.

Curiosamente, el diseño del que estamos tratando tiene un error que lo delata a simple vista y que se siguió dando en la emisión de 1868 sin que se subsanara ¡Le falta el punto tras JUDICIAL! El hallazgo de este nuevo falso nos permite intuir cómo reaccionaban y actuaban los implicados en el fraude. Ante cualquier obstáculo que impidiese seguir distribuyendo y vendiendo sus copias fraudulentas, no tenían inconveniente en retocar el diseño o hacer uno nuevo si convenía, eran conocedores, asimismo, de que parte del diseño los había delatado. Este nuevo falso usado a finales de año, es buena prueba de ello.

 

Bonito, lujo, raro y otros adjetivos…
marzo 20, 2016
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Bonito, lujo, raro y otros adjetivos…

El vocablo empleado en el coleccionismo filatélico, es prolífero en adjetivos. Dichos adjetivos suelen ser utilizados para ponderar las piezas coleccionables, trátese de sello o de cualquier tipo de documento.

Los casos que nos ceñiremos seguidamente, serán los de lujo y rareza.

El «LUJO» lo podemos considerar como:

1. m. Demasía en el adorno, en la pompa y en el regalo.

2. m. Abundancia de cosas no necesarias.

3. m. Todo aquello que supera los medios normales de alguien para conseguirlo.

Estas son las acepciones de la RAE (Real Academia Española).

Así y todo, se puede «rizar el rizo» con la expresión:

Lujo asiático.

1. m. lujo extremado.

          Independientemente de la percepción personal que tenga cada uno del concepto lujo, hay aspectos del mismo que son indiscutibles y que se basan en apreciaciones objetivas que subrayan la excelencia.

Para ilustrarlo describiremos la siguiente pieza:

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.        Envuelta completa con texto, carta fechada en La Habana el 15 de febrero de 1887 y dirigida a la metrópoli. Franqueada con sello de 10 cts. emitido en 1884 (Edifil 102) y que corresponde a un porte sencillo (hasta 15 gr.). Sello inutilizado con anulador mudo, parecido al que cataloga Abreu con el núm. 208.

       Hecha la descripción, analicemos la pieza: Lo primero que llama la atención es su estética y la limpieza del papel. Nada que ver, con la mayoría del material procedente de los archivos de la isla. Estos se caracterizan por haber sufrido los rigores del clima tropical; papeles con manchas o tropicalizados y en ocasiones con perforaciones de insectos, etc.

En cuanto al sello está bien centrado, el anulador completo y se aprecian los detalles.

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Observando el conjunto se puede considerar una envuelta de lujo.

         Ahondando se puede comprobar que no estamos ante una pieza común, al tratarse de una envuelta con sello FALSO DE EPOCA. En el catálogo EDIFIL viene referenciado con el núm. 102F y no le asigna precio si va adherido a envuelta o sobre. Es lógica la omisión, en esta condición solo se conocen dos o tres ejemplares.

       En el coleccionismo filatélico son incontables las rarezas que existen, algunas catalogadas, otras se han dado a conocer en artículos o vienen referenciadas en obras de literatura filatélica, pero las hay que permanecen inéditas, en espera de que algún coleccionista las descubra y las de a conocer.

       Seis son las acepciones que recoge la RAE del adjetivo «RARO», de ellas escogeremos dos, que son las que se adaptan mejor para nuestro propósito:

2. adj. Extraordinario, poco común o frecuente.

3. adj. Escaso en su clase o especie.

         Aunque las definiciones de las acepciones son claras, dejan de serlo cuando se quieren aplicar literalmente al coleccionismo filatélico, por múltiples razones, entre ellas, podríamos citar el aspecto crematístico y el de la oferta y la demanda. Es meridianamente sabido que no se cotiza igual un sello de DOS REALES de la emisión de 1851 (del cual se conocen un centenar largo de ejemplares) que una marca o matasellos único conocido. También resulta complicado el valorar un tipo determinado de sello, del cual se conocen cinco ejemplares y que solo lo demandan tres coleccionistas (los realmente interesados y que están dispuestos a pagar lo que sea por conseguirlos). A efecto práctico sobran dos, lo que los convierte en piezas sin demanda y de un valor relativo, por raros que puedan ser.

Ilustraremos con el siguiente ejemplo lo que puede ser una rareza:

falso azul 800 .        Envuelta completa con texto y con marca comercial. Carta fechada en La Habana el 5 de marzo de 1888 y dirigida a la metrópoli. Franqueada con sello de 10 cts. emitido en 1888 (Edifil 103) y que corresponde a un porte sencillo (hasta 15 gr.). Sello inutilizado con fechador ilegible.

.        Tras la descripción, repasemos la pieza: Lo primero que se percibe es la escasa calidad de la misma, exceptuando la marca comercial, el resto deja mucho que desear; sello descentrado, fechador emborronado, etc.

azul 700 .        No obstante, en ocasiones las cosas no son lo que aparentan ser a primera vista. Si observamos el sello se puede comprobar que es FALSO DE EPOCA, concretamente el que cataloga EDIFIL con el núm. 103F. Sello raro, del que se conocen una docena de ejemplares sueltos. En dicho catálogo se omite su valoración si va adherido a envuelta o sobre, al ser desconocida su existencia en esta condición, hasta ahora.

       Además de lo dicho y por tratarse de una envuelta completa (con texto) nos aporta valiosa información a nivel histórico y filatélico. Por ella sabemos que, dos meses después de ponerse en circulación el sello legítimo, este ya había sido falsificado y que circuló sin problemas.

        Expuesto todo lo anterior, se puede tener la certeza de que estamos ante una pieza única y de extraordinaria rareza.

         Evidentemente, las dos envueltas mostradas y que han servido de ejemplos para definir LUJO y RAREZA, son ejemplos llevados al máximo. De por sí, los FALSOS DE EPOCA son raros en general, la proporción con respecto a los legítimos viene a ser de 1:60 hasta 1:100.000, dependiendo del tipo de falso. Lo que les confiere una característica especial su coleccionismo. Aun así, se supone clarificadas las definiciones de LUJO y RAREZA, aplicadas a la filatelia.

Fernando Cabello Borràs
Socio de ACIF

Antillas. Falsos postales de 1871
FalsosAntillas1871-50c

Reproducimos el artículo (en español e inglés) que nuestro socio Fernando Cabello publicó en la Revista de Filatelia Cubana en el número de Enero-Marzo de 2015, sobre los falsos postales de la emisión de Antillas de 1871.

(*)Para facilitar el uso de los traductores, al final de las imágenes reproducimos el texto en español.

 

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En el año 1871, se pone en circulación una nueva emisión de sellos para los territorios españoles de las Antillas (Mar Caribe). Dicha emisión constaba de cuatro valores, que representaban las tarifas postales de la época, el 12 céntimos (Edifil 25 de Cuba; Scott 50), cuyo uso quedó restringido al correo local de La Habana, y valores de 25 y 50 céntimos y de 1 peseta (Edifil 22, 23 y 24 de Antillas; Scott 50-53) que circularon en Cuba y Puerto Rico indistintamente.

Hay datos curiosos y dignos de tener en cuenta en esta emisión. El primero de ellos es que los valores están expresados en pesetas o fracciones de esta, en céntimos, la nueva unidad monetaria. El segundo es la alegoría representada en el sello, inspirada posiblemente del antiguo símbolo de la Bética, que ya reflejaron los romanos en sus monedas en honor al emperador Adriano.

Estudiando ambos datos no cabe duda que se adelantó la Perla Antillana (Cuba) a la metrópoli, ya que habría que esperar a la emisión del nuevo Rey de España, Amadeo I de Saboya del año 1872, para ver reflejada en los sellos la nueva moneda nacional, la Peseta.

Referente al diseño del sello se rompe la norma habitual empleada hasta entonces, de utilizar para las colonias el mismo grabado que se utilizaba en los sellos de España, cambiando únicamente los colores y los cartuchos superior e inferior del mismo, en el superior se sustituían las palabras “CORREOS” o “COMUNICACIONES” por la de “ULTRAMAR” y en el inferior los valores de las tarifas postales vigentes en las colonias. No fue hasta la proclamación de la I República en 1873, cuando se pudo ver dicha alegoría en los sellos de España.

El porqué se utilizó dicho diseño primero en las colonias y posteriormente en España, es algo que no se sabe con certeza, posiblemente la proclamación de Amadeo I como rey de España, tuvo mucho que ver en el aplazamiento y posterior utilización del diseño realizado por Eugenio Juliá, representado por una dama sentada y con una rama de olivo en la mano, este tiene más connotación de un régimen republicano que de monárquico.

De los cuatro valores de que consta la serie, dos se falsificaron para uso postal, el 25 céntimos ultramar y el 50 céntimos verde (Edifil 22 y 23 de Antillas). El de 25 céntimos es un sello muy raro. Sin embargo, el falso postal del sello de 50 céntimos en color verde es frecuente encontrarlo en nuevo, pero es raro su uso postal.

Este falso postal es un diseño bastante bien ejecutado y se imprimió en litografía, siendo la impresión esmerada si la comparamos con anteriores falsificaciones, y el diseño y tono de tinta empleada en la misma, le dan un aspecto aceptable para el ojo profano. El porqué existen dos tipos de este falso postal no se acaba de comprender, ya que su utilización para defraudar al correo fue bastante limitada si tenemos en cuenta los pocos ejemplares conocidos usados para este fin. Cabe la posibilidad de que los falsificadores tuvieran la intención de aprovechar el canje de la emisión, o sea cambiar su falsificación por los sellos legítimos del año 1873, al desmonetizarse los de 1871.

Tanto el tipo I como el tipo II no muestran señales de desgaste ni deterioros dignos de mención, aunque hay por supuesto pequeños defectos propios de la impresión litográfica. Es posible pensar que la primera piedra litografía (Falso Tipo I) fue retocada por los falsificadores, precisamente por el defecto constante que se aprecia en ella, que se produjo con toda seguridad al realizar la opreación de copiado de un sello auténtico de las primeras tiradas, en que se aprecia un deterioro de la línea del cartucho del valor encima de la cifra 5. El color de los falsos Tipo I coincide con las primeras tiradas de los sellos genuinos que es de un color verde amarillento.

Tres características diferencian estos falsos postales de los sellos auténticos:

1. Las cuatro barras del escudo que representa el reino de Aragón son más cortas en el falso que en el auténtico.

2. La puerta de la torre en el escudo que representa a Castilla esta situada a la izquierda en el falso, mientras que en el auténtico está en el centro.

3. La palabra PESETA del cartucho del valor no es uniforme en el falso.

Como conclusión final se puede decir que los dos tipos son exactamente iguales en el diseño con la salvedad de la rotura del cartucho del valor y en el color de la tinta empleada. Como ya indicamos, cabe pensar que los falsificadores percatados del fallo retocaron la piedra litográfica para enmendar el error.

La mayor falsificación del papel sellado de la isla de Cuba
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Reproducimos el artículo que nuestro socio Adolfo Sarrias publicó en RF- Revista de Filatélia en el mes de septiembre de 2014 sobre una falsificación de papel sellado de Cuba.

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