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Falsos de época del valor 1 real de giro de la primera emisión
Giro-falso-RF0

Reproducimos el artículo que nuestro socio Fernando Cabello publicó en RF-Revista de Filatelia en el mes de noviembre de 2015 sobre las falsificaciones del sello de Giro.

Artículo anterior del autor sobre la falsificación de este sello: http://www.acif.org.es/el-sello-de-giro-y-su-falsificacion/ 

(*) Al final de la entrada se encuentra el texto extraído del artículo.

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EL COLECCIONISMO DE TIMBRES DEL ESTADO tiene una modalidad muy interesante y esta no es otra que el estudio de las falsificaciones de época, durante el siglo XIX. Dichas falsificaciones constituyeron un fenómeno endémico en nuestro país, al falsificarse todo tipo de timbres. Lo fueron los del servicio para correos, telégrafos, giro, móviles, pólizas, etc. Los falsificadores ni siquiera desdeñaron falsificar el papel timbrado. La actividad fraudulenta de falsificar reportaba pingües beneficios a los delincuentes, de ahí la prolifera producción llevada a cabo por los falsificadores.

A día de hoy están catalogados, o se conocen, dos centenares y medio aproximadamente de tipos distintos, en lo que concierne a la península (España). Si a dicha cantidad se le suman los ochenta aproximadamente catalogados o conocidos que se usaron en Cuba y Filipinas, la cantidad de falsificaciones en el reino de España y territorios de ultramar es abrumadora. Aunque cueste creerlo, se siguen detectando nuevos tipos o aspectos inéditos de los mismos.

Coleccionar «FALSOS DE ÉPOCA» es minoritario entre los coleccionistas filatelicos por innumerables razones. Si ya de por sí, es complicado el coleccionarlos, lo es mucho más su estudio y detectar tipos inéditos.

Un ejemplo de lo dicho podría ser el valor 1 REAL (imagen. 1) de la primera emisión de timbres de GIRO (1862-1866). De dicho valor sabíamos hasta hace poco, que se falsificó en dos ocasiones. Una de ellas tuvo su origen en Madrid (recientes investigaciones así lo demuestran) y fue impreso en tipografía (imagen. 2). La segunda fue oriunda de la Ciudad Condal y se imprimió en litografía (imagen. 3)

 

El falso tipo I se conoce de antiguo, viene referenciado en el catálogo de fiscales de Luis Alemany. Los detalles para su identificación son: Dibujo más tosco, impresión borrosa, la palabra GIRO, no guarda paralelismo con las lineas del cartucho, la «G» más próxima a la línea superior que el genuino y la «O» a la inferior. Fue impreso en tipografía.

 

El falso tipo II lo di a conocer públicamente en la conferencia impartida en la «I Expo Filatélica Bogotano-Madrileña. Forum de Sellos Fiscales y Enteros Postales (Madrid, 4-7 de septiembre 2014. Real Casa de la Moneda)» Para su identificación observaremos las diferencias que se dan entre el genuino y el falso: En la cruz de la corona, los leones y la granada del escudo, también en la «S» de la palabra «HASTA». Fue impreso en litografía.

Como colofon de la conferencia mencionada, hice hincapié en la posibilidad de que apareciesen nuevos tipos o que se pudieran complementar datos de los ya conocidos.

Revisando recientemente material de la primera emisión de GIRO, me llamó la atención una pieza (imagen 4). Había algo en ella que me parecía extraño y que no acababa de cuadrar respecto a los genuinos. He de puntualizar que el diseño, evolución del punzón y posteriores clisés con los que se confeccionaron los timbres genuinos de los diferentes tipos, los conozco muy bien. Dicho diseño fue utilizado para confeccionar las emisiones de POLICÍA de la Isla de Cuba hasta 1878 y se siguió utilizando en el 1879 en la de Puerto Rico.

De todos es sabido, que los diseños y punzones con los que se confeccionaban los timbres en la F.N.S.(Fábrica Nacional del Sello), podían ser polivalentes y de hecho lo fueron en numerosas ocasiones. Su versatilidad los hacia idóneos para múltiples adaptaciones, tales como pudieran ser: Cambios en los textos de los cartuchos superior e inferior, en el escudo, etc. A la vez que se podían acomodar, tanto para confeccionar los timbres de uso en la península como para los territorios de ultramar. Esta peculiaridad permitía, un control por parte de los responsables de la F.N.S., en su lucha contra las falsificaciones.

Observando el timbre da la imagen 4, uno se percata de que está impreso en tipografía como los auténticos y tiene todas las marcas de autenticidad de estos. De entrada nada hace sospechar de su condición de falso, en todo caso, se le podría atribuir una impresión poco esmerada, cosa que suele ser frecuente en muchos ejemplares genuinos.

 

Del porque se trata de un «Falso de Época» lo podremos analizar seguidamente:

Empezaremos por decir que el timbre de la imagen 4, difiere en tamaño de las áreas impresas con respecto a los genuinos (imagen.5), en el falso son mayores, tanto en horizontal como en vertical. En los auténticos, también se pueden dar pequeñas diferencias en el tamaño de la imagen, pero estas son achacables al papel. Factores como pueden ser: La dirección de la fibra, el calandrado y la humedad durante el proceso de impresión, pueden influir. En todo caso, nunca se pueden dar en los dos sentidos, horizontal y vertical.

Comprobado que el timbre en cuestión, tiene las marcas de identificación de los auténticos, surge la pregunta ¿Como habían conseguido un clisé tan perfecto los falsificadores? Dicha pregunta solo tiene dos explicaciones posibles. La primera de ellas es que lo hubiesen logrado por medios fotográficos, eso es, por fotograbado. Dicha opción es plausible. La tecnología del fotograbado se había empezado a desarrollar en Francia unos años antes. Aunque hay que puntualizar que tenía sus limitaciones en aquella época. Con dicha tecnología se falsificó el timbre de correos de 12 cuartos de la emisión de 1864 y el resultado fue mediocre.

En cuanto a la segunda, va por otro derrotero. Se trataría de una copia por moldeo de un clisé auténtico, copia sustraída fraudulentamente de la Fábrica Nacional del Sello por algún operario. Opción más factible, una vez observada la impresión y sabiendo que ya existían precedentes. Las copias por moldeo, se caracterizan por determinados aspectos en el acabado final de su impresión, los cuales había que localizar. Un examen exhaustivo me permitió detectar lo que es taba buscando: Líneas finas deformadas (imagen. 6), pequeñas muescas (imagenes. 7, 8 y 9) y puntos de color en zonas donde no deberían estar (imagen. 10), etc.

La incorporación de una pieza (imagen. 11) del mismo falso a mi colección, me permitió complementar datos. Tratándose de un bloque, ya podía hacerme una idea aproximada de como habían confeccionado los clisés los falsificadores. Pude constatar que el sello inferior izquierdo del bloque, había sido impreso con el mismo clisé que el falso de la imagen 4, tenia todas sus características y marcas (imagenes. 6 a 10). En los tres restantes, no se apreciaba una de las muescas, la de la imagen 8.

A la vista de las pruebas, no cabe la menor duda de que había detectado unos falsos de la primera emisión de GIRO. Falsos que no coinciden con la descripción de los dos tipos conocidos.

 

¿Se trata de un nuevo tipo de falso? Durante su estudio pude constatar, su semejanza con el diseño del tipo I tipográfico, aunque no se ajustaba a la descripción que se da del mismo para identificarlo. Dicha descripción es: «Dibujo más tosco, impresión borrosa, la palabra GIRO inclinada».Las imágenes de ambos falsos nos permiten, comprobar lo diferentes que se ven ambos.

Al falso de la imagen 4 no se le puede atribuir un «dibujo más tosco» tampoco una «impresión borrosa», todo ello se hace evidente observando impresiones esmeradas del mismo, como es el caso del bloque de la imagen 11.

En cuanto a la inclinación de la palabra GIRO, no es tan pronunciada (imagen. 12). En lo único que coinciden ambos, es que las áreas impresas son iguales entre ellos y de mayor tamaño que los auténticos.

 

Como conclusión tenemos la certeza:

  1. El falso tipo I tipográfico y el de la imagen 4 se confeccionaron a partir del mismo prototipo.
  2. Aunque ambos tuvieron un mismo origen, el acabado final del clisé y su impresión fue muy distinto.

Lo expuesto anteriormente plantea un dilema: ¿Como hay que catalogar el falso de la imagen 4? A nivel de coleccionar «Falsos de Época», lo más práctico seria el asignarle numeración, dadas las notables diferencias entre ambos. Eso sí, haciendo hincapié que los dos tuvieron su origen en el mismo prototipo. Como apuntaba al principio, el coleccionar y estudiar «Falsos de Época» puede ser de lo más gratificante, su estudio permite, el que afloren aspectos inéditos y sorprendentes de los mismos.

 


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