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Sin matasellar también valen
mayo 24, 2017
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Reproducimos el artículo que nuestro socio Esteve Domènech publicó en RF- Revista de Filatélia en el mes de enero de 2016 sobre una carta franqueada y no matasellada de 1850.

(*) Al final de la entrada se encuentra el texto extraído del artículo.

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Los matasellos sobre el seis cuartos de 1850 sin duda son lo más apreciado y destacable de su coleccionismo. La profusión de marcas y usos antes del matasellos general conocido por “araña” (27 febrero) así lo atestiguan. Sin embargo, hoy presentamos una carta que pese a llevar un sello de seis cuartos de 1850 y no estar matasellado, resulta igualmente de interés (figura. 1). La carta está fechada en Vélez Rubio el 25 de enero de 1850. Inicialmente en la misma cara de la cuartilla (figura. 3) se sobrescribió la dirección. Al emborronarse algunas letras de la palabra “Barcelona”, el sello que se ubicaba en la parte superior fue arrancado (figura. 2) y al no haber más superficie en esa cara, se usó la posterior en la que se volvió a franquear el mismo sello y dirección. (figura. 4)

La administración de Vélez Rubio no reparó en obliterar el sello y llegó este, con la única mácula de haber sido arrancado, a su destino. En Barcelona le aplicaron el sobreporte de “6.ms.” en rojo y tampoco advirtieron que no estaba anulado. Incluso en el dorso figura su llegada el día 30 de enero a la capital catalana.

El descuido de un Nobel
abril 22, 2017
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Reproducimos el artículo que nuestro socio Esteve Domènech publicó en RF- Revista de Filatélia en el mes de diciembre de 2015 sobre una curiosa tarjeta postal del Nobel José Echegaray.

(*) Al final de la entrada se encuentra el texto extraído del artículo.

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Hará un tiempo llegó a nuestras manos una curiosa tarjeta postal circulada en 1902 de Madrid a Valencia dirigida a una señorita cuya dirección se borró a posteriori (Fig.1). Acaso por no querer sus sucesores que su apellido se mercadeara por ahí aunque su ilustre remitente, en cualquier caso, le honraría. La misma tarjeta postal reproduce en el lado vista una fotografía del despacho del intelectual José Echegaray (1832-1916), ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, matemático, dramaturgo y político español; apoltronado en su silla con un perrito muy animoso que hasta sale movido en la instantánea(Fig.2). El franqueo de 10 céntimos con su precioso fechador (recientemente catalogado por J.Sitjá DC-00-2) que respeta la dedicatoria que reza “Responde niña querida/ ábreme por Dios tu puerta/ que no hallé ninguna abierta/ en todas las de la vida”. Fragmento del poema “Manantial que no se agota” autógrafo y propio del mismo Echegaray (Fig.3). Curiosamente, en la segunda línea se aprecia “hábreme” (¡!!!!) con la “h” tachada circunstancia extraordinaria en un futuro premio Nobel de Literatura (dos años después de este autógrafo) que perfectamente lo pudo haber obtenido también por otras disciplinas. ¿Acaso una licencia ortográfica del mejor matemático español o bien, un ligero desliz que rectificó al instante? En cualquier caso, un ejemplo de la frescura y curiosidad que nos pueden ofrecer las tarjetas dedicadas.

Cartas dentro de cartas y el asegurarse su conducción
marzo 26, 2017
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Reproducimos el artículo que nuestro socio Esteve Domènech publicó en RF- Revista de Filatélia en el mes de noviembre de 2015 sobre encaminadores y la agrupación de cartas bajo una misma cubierta.

(*) Al final de la entrada se encuentra el texto extraído del artículo.

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EN ESTA OCASIÓN, presentamos un curioso sobrescrito dirigido a Don Ignacio Pérez de Soto en Madrid (figura. 1), con fechador en azul de La Habana y circulada por la fragata “Flora”. También ostenta un porteo altísimo en manuscrito de “22″ reales. Al dorso (figura. 2) hay la pista que justifica tal peso. La marca del encaminador Carballo que reza lo siguiente “Habana noviembre 24 1848/ Dirigido por S.S.S./L.Carballo”. Del interior ha desaparecido la carta con origen en La Habana pero aún se conserva una (figura. 3) de cuantos duplicados contenía esta cubierta dirigida al mismo destinatario fechada en Méjico el 14 de octubre de 1848.

Esta forma de dirigir la correspondencia aprovechando cubiertas y sirviéndose de encaminadores fue una práctica bastante habitual en el correo marítimo español sobre todo por ahorro y seguridad en la conducción. Su estudio no ha sido hasta la fecha muy preciso ni acertado. Solo algunas referencias aparecen en los escasos catálogos genéricos de encaminadores. Afortunadamente, en fechas próximas, Adolfo Sarrías publicará una interesante obra en ese sentido. Resultaba muy necesaria la catalogación y conocimiento de los agentes encaminadores e incluso la historia de sus casas comerciales, pues es un enfoque novedoso que aún no había visto la luz y supone una faceta más de nuestra historia postal.

Falsos de época del valor 1 real de giro de la primera emisión
febrero 28, 2017
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Reproducimos el artículo que nuestro socio Fernando Cabello publicó en RF-Revista de Filatelia en el mes de noviembre de 2015 sobre las falsificaciones del sello de Giro.

Artículo anterior del autor sobre la falsificación de este sello: http://www.acif.org.es/el-sello-de-giro-y-su-falsificacion/ 

(*) Al final de la entrada se encuentra el texto extraído del artículo.

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EL COLECCIONISMO DE TIMBRES DEL ESTADO tiene una modalidad muy interesante y esta no es otra que el estudio de las falsificaciones de época, durante el siglo XIX. Dichas falsificaciones constituyeron un fenómeno endémico en nuestro país, al falsificarse todo tipo de timbres. Lo fueron los del servicio para correos, telégrafos, giro, móviles, pólizas, etc. Los falsificadores ni siquiera desdeñaron falsificar el papel timbrado. La actividad fraudulenta de falsificar reportaba pingües beneficios a los delincuentes, de ahí la prolifera producción llevada a cabo por los falsificadores.

A día de hoy están catalogados, o se conocen, dos centenares y medio aproximadamente de tipos distintos, en lo que concierne a la península (España). Si a dicha cantidad se le suman los ochenta aproximadamente catalogados o conocidos que se usaron en Cuba y Filipinas, la cantidad de falsificaciones en el reino de España y territorios de ultramar es abrumadora. Aunque cueste creerlo, se siguen detectando nuevos tipos o aspectos inéditos de los mismos.

Coleccionar «FALSOS DE ÉPOCA» es minoritario entre los coleccionistas filatelicos por innumerables razones. Si ya de por sí, es complicado el coleccionarlos, lo es mucho más su estudio y detectar tipos inéditos.

Un ejemplo de lo dicho podría ser el valor 1 REAL (imagen. 1) de la primera emisión de timbres de GIRO (1862-1866). De dicho valor sabíamos hasta hace poco, que se falsificó en dos ocasiones. Una de ellas tuvo su origen en Madrid (recientes investigaciones así lo demuestran) y fue impreso en tipografía (imagen. 2). La segunda fue oriunda de la Ciudad Condal y se imprimió en litografía (imagen. 3)

 

El falso tipo I se conoce de antiguo, viene referenciado en el catálogo de fiscales de Luis Alemany. Los detalles para su identificación son: Dibujo más tosco, impresión borrosa, la palabra GIRO, no guarda paralelismo con las lineas del cartucho, la «G» más próxima a la línea superior que el genuino y la «O» a la inferior. Fue impreso en tipografía.

 

El falso tipo II lo di a conocer públicamente en la conferencia impartida en la «I Expo Filatélica Bogotano-Madrileña. Forum de Sellos Fiscales y Enteros Postales (Madrid, 4-7 de septiembre 2014. Real Casa de la Moneda)» Para su identificación observaremos las diferencias que se dan entre el genuino y el falso: En la cruz de la corona, los leones y la granada del escudo, también en la «S» de la palabra «HASTA». Fue impreso en litografía.

Como colofon de la conferencia mencionada, hice hincapié en la posibilidad de que apareciesen nuevos tipos o que se pudieran complementar datos de los ya conocidos.

Revisando recientemente material de la primera emisión de GIRO, me llamó la atención una pieza (imagen 4). Había algo en ella que me parecía extraño y que no acababa de cuadrar respecto a los genuinos. He de puntualizar que el diseño, evolución del punzón y posteriores clisés con los que se confeccionaron los timbres genuinos de los diferentes tipos, los conozco muy bien. Dicho diseño fue utilizado para confeccionar las emisiones de POLICÍA de la Isla de Cuba hasta 1878 y se siguió utilizando en el 1879 en la de Puerto Rico.

De todos es sabido, que los diseños y punzones con los que se confeccionaban los timbres en la F.N.S.(Fábrica Nacional del Sello), podían ser polivalentes y de hecho lo fueron en numerosas ocasiones. Su versatilidad los hacia idóneos para múltiples adaptaciones, tales como pudieran ser: Cambios en los textos de los cartuchos superior e inferior, en el escudo, etc. A la vez que se podían acomodar, tanto para confeccionar los timbres de uso en la península como para los territorios de ultramar. Esta peculiaridad permitía, un control por parte de los responsables de la F.N.S., en su lucha contra las falsificaciones.

Observando el timbre da la imagen 4, uno se percata de que está impreso en tipografía como los auténticos y tiene todas las marcas de autenticidad de estos. De entrada nada hace sospechar de su condición de falso, en todo caso, se le podría atribuir una impresión poco esmerada, cosa que suele ser frecuente en muchos ejemplares genuinos.

 

Del porque se trata de un «Falso de Época» lo podremos analizar seguidamente:

Empezaremos por decir que el timbre de la imagen 4, difiere en tamaño de las áreas impresas con respecto a los genuinos (imagen.5), en el falso son mayores, tanto en horizontal como en vertical. En los auténticos, también se pueden dar pequeñas diferencias en el tamaño de la imagen, pero estas son achacables al papel. Factores como pueden ser: La dirección de la fibra, el calandrado y la humedad durante el proceso de impresión, pueden influir. En todo caso, nunca se pueden dar en los dos sentidos, horizontal y vertical.

Comprobado que el timbre en cuestión, tiene las marcas de identificación de los auténticos, surge la pregunta ¿Como habían conseguido un clisé tan perfecto los falsificadores? Dicha pregunta solo tiene dos explicaciones posibles. La primera de ellas es que lo hubiesen logrado por medios fotográficos, eso es, por fotograbado. Dicha opción es plausible. La tecnología del fotograbado se había empezado a desarrollar en Francia unos años antes. Aunque hay que puntualizar que tenía sus limitaciones en aquella época. Con dicha tecnología se falsificó el timbre de correos de 12 cuartos de la emisión de 1864 y el resultado fue mediocre.

En cuanto a la segunda, va por otro derrotero. Se trataría de una copia por moldeo de un clisé auténtico, copia sustraída fraudulentamente de la Fábrica Nacional del Sello por algún operario. Opción más factible, una vez observada la impresión y sabiendo que ya existían precedentes. Las copias por moldeo, se caracterizan por determinados aspectos en el acabado final de su impresión, los cuales había que localizar. Un examen exhaustivo me permitió detectar lo que es taba buscando: Líneas finas deformadas (imagen. 6), pequeñas muescas (imagenes. 7, 8 y 9) y puntos de color en zonas donde no deberían estar (imagen. 10), etc.

La incorporación de una pieza (imagen. 11) del mismo falso a mi colección, me permitió complementar datos. Tratándose de un bloque, ya podía hacerme una idea aproximada de como habían confeccionado los clisés los falsificadores. Pude constatar que el sello inferior izquierdo del bloque, había sido impreso con el mismo clisé que el falso de la imagen 4, tenia todas sus características y marcas (imagenes. 6 a 10). En los tres restantes, no se apreciaba una de las muescas, la de la imagen 8.

A la vista de las pruebas, no cabe la menor duda de que había detectado unos falsos de la primera emisión de GIRO. Falsos que no coinciden con la descripción de los dos tipos conocidos.

 

¿Se trata de un nuevo tipo de falso? Durante su estudio pude constatar, su semejanza con el diseño del tipo I tipográfico, aunque no se ajustaba a la descripción que se da del mismo para identificarlo. Dicha descripción es: «Dibujo más tosco, impresión borrosa, la palabra GIRO inclinada».Las imágenes de ambos falsos nos permiten, comprobar lo diferentes que se ven ambos.

Al falso de la imagen 4 no se le puede atribuir un «dibujo más tosco» tampoco una «impresión borrosa», todo ello se hace evidente observando impresiones esmeradas del mismo, como es el caso del bloque de la imagen 11.

En cuanto a la inclinación de la palabra GIRO, no es tan pronunciada (imagen. 12). En lo único que coinciden ambos, es que las áreas impresas son iguales entre ellos y de mayor tamaño que los auténticos.

 

Como conclusión tenemos la certeza:

  1. El falso tipo I tipográfico y el de la imagen 4 se confeccionaron a partir del mismo prototipo.
  2. Aunque ambos tuvieron un mismo origen, el acabado final del clisé y su impresión fue muy distinto.

Lo expuesto anteriormente plantea un dilema: ¿Como hay que catalogar el falso de la imagen 4? A nivel de coleccionar «Falsos de Época», lo más práctico seria el asignarle numeración, dadas las notables diferencias entre ambos. Eso sí, haciendo hincapié que los dos tuvieron su origen en el mismo prototipo. Como apuntaba al principio, el coleccionar y estudiar «Falsos de Época» puede ser de lo más gratificante, su estudio permite, el que afloren aspectos inéditos y sorprendentes de los mismos.