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Antillas. Falsos postales de 1871
FalsosAntillas1871-50c

Reproducimos el artículo (en español e inglés) que nuestro socio Fernando Cabello publicó en la Revista de Filatelia Cubana en el número de Enero-Marzo de 2015, sobre los falsos postales de la emisión de Antillas de 1871.

(*)Para facilitar el uso de los traductores, al final de las imágenes reproducimos el texto en español.

 

FalsosAntillas1871-1

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FalsosAntillas1871-3

FalsosAntillas1871-4

En el año 1871, se pone en circulación una nueva emisión de sellos para los territorios españoles de las Antillas (Mar Caribe). Dicha emisión constaba de cuatro valores, que representaban las tarifas postales de la época, el 12 céntimos (Edifil 25 de Cuba; Scott 50), cuyo uso quedó restringido al correo local de La Habana, y valores de 25 y 50 céntimos y de 1 peseta (Edifil 22, 23 y 24 de Antillas; Scott 50-53) que circularon en Cuba y Puerto Rico indistintamente.

Hay datos curiosos y dignos de tener en cuenta en esta emisión. El primero de ellos es que los valores están expresados en pesetas o fracciones de esta, en céntimos, la nueva unidad monetaria. El segundo es la alegoría representada en el sello, inspirada posiblemente del antiguo símbolo de la Bética, que ya reflejaron los romanos en sus monedas en honor al emperador Adriano.

Estudiando ambos datos no cabe duda que se adelantó la Perla Antillana (Cuba) a la metrópoli, ya que habría que esperar a la emisión del nuevo Rey de España, Amadeo I de Saboya del año 1872, para ver reflejada en los sellos la nueva moneda nacional, la Peseta.

Referente al diseño del sello se rompe la norma habitual empleada hasta entonces, de utilizar para las colonias el mismo grabado que se utilizaba en los sellos de España, cambiando únicamente los colores y los cartuchos superior e inferior del mismo, en el superior se sustituían las palabras “CORREOS” o “COMUNICACIONES” por la de “ULTRAMAR” y en el inferior los valores de las tarifas postales vigentes en las colonias. No fue hasta la proclamación de la I República en 1873, cuando se pudo ver dicha alegoría en los sellos de España.

El porqué se utilizó dicho diseño primero en las colonias y posteriormente en España, es algo que no se sabe con certeza, posiblemente la proclamación de Amadeo I como rey de España, tuvo mucho que ver en el aplazamiento y posterior utilización del diseño realizado por Eugenio Juliá, representado por una dama sentada y con una rama de olivo en la mano, este tiene más connotación de un régimen republicano que de monárquico.

De los cuatro valores de que consta la serie, dos se falsificaron para uso postal, el 25 céntimos ultramar y el 50 céntimos verde (Edifil 22 y 23 de Antillas). El de 25 céntimos es un sello muy raro. Sin embargo, el falso postal del sello de 50 céntimos en color verde es frecuente encontrarlo en nuevo, pero es raro su uso postal.

Este falso postal es un diseño bastante bien ejecutado y se imprimió en litografía, siendo la impresión esmerada si la comparamos con anteriores falsificaciones, y el diseño y tono de tinta empleada en la misma, le dan un aspecto aceptable para el ojo profano. El porqué existen dos tipos de este falso postal no se acaba de comprender, ya que su utilización para defraudar al correo fue bastante limitada si tenemos en cuenta los pocos ejemplares conocidos usados para este fin. Cabe la posibilidad de que los falsificadores tuvieran la intención de aprovechar el canje de la emisión, o sea cambiar su falsificación por los sellos legítimos del año 1873, al desmonetizarse los de 1871.

Tanto el tipo I como el tipo II no muestran señales de desgaste ni deterioros dignos de mención, aunque hay por supuesto pequeños defectos propios de la impresión litográfica. Es posible pensar que la primera piedra litografía (Falso Tipo I) fue retocada por los falsificadores, precisamente por el defecto constante que se aprecia en ella, que se produjo con toda seguridad al realizar la opreación de copiado de un sello auténtico de las primeras tiradas, en que se aprecia un deterioro de la línea del cartucho del valor encima de la cifra 5. El color de los falsos Tipo I coincide con las primeras tiradas de los sellos genuinos que es de un color verde amarillento.

Tres características diferencian estos falsos postales de los sellos auténticos:

1. Las cuatro barras del escudo que representa el reino de Aragón son más cortas en el falso que en el auténtico.

2. La puerta de la torre en el escudo que representa a Castilla esta situada a la izquierda en el falso, mientras que en el auténtico está en el centro.

3. La palabra PESETA del cartucho del valor no es uniforme en el falso.

Como conclusión final se puede decir que los dos tipos son exactamente iguales en el diseño con la salvedad de la rotura del cartucho del valor y en el color de la tinta empleada. Como ya indicamos, cabe pensar que los falsificadores percatados del fallo retocaron la piedra litográfica para enmendar el error.


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